miércoles, 26 de agosto de 2026

Una dama del misterio. Ágatha Christi


  Entre 1890 y 1976 vivió Ágata Christi. Comenzó a escribir pequeños relatos desde 1910 como La casa de la belleza, La llamada de las alas y El pequeño dios solitario. En esto primeros trabajos mostró un interés por lo paranormal y el espiritismo, influencias de su madre. Decía “que creía que su madre, […] tenía poderes y percepciones extrasensoriales”1 Su madre fue quien la educó en casa antes de ir a la educación formal.

  Desde 1920 comenzó a escribir novela policíaca influenciada por las obras de Artur Conan Doyle y su personaje Sherlock Holms. Ágatha creó también un personaje igual y lo llamó Hércules Poirot protagonista de su novela iniciática El misterioso caso de Styles.

  En 1930 se casó con el arqueólogo Max Mallowan, después del fracaso con su primer esposo el Sr. Christi; este fracaso le causó enorme depresión y problemas sicológicos. Con Mallowan hizo de ayudante y le permitió meterse con la egiptología, que fungía como moda dentro del esoterismo inglés de la primera mitad del siglo XX. La egiptología compartió en esa época moda con la meditación asiática y el africanismo, muy visible en las artes plásticas, en especial con la obra de Pablo Picasso.

  La obra de Ágatha Christi no fue bien recibida en la tradición literaria inglesa. No se le incluye en las relaciones de autores porque se le consideraba indigna de estar al lado de autores como Huxley, Lawrence, Virginia Wolf, Grham Green, Eliot y Orwel.

  Solo después que comienza la teorización del relato, la dilucidación de la estructura de la obra literaria, con base en las propuestas de la lingüística estructural de Ferdinand de Saussure, comenzó a inscribirse su obra en la órbita de la literatura de misterio. Se le llamó “la reina del crimen de misterio” para diferenciarla de la novela negra norteamericana basada en el suspenso.

  El misterio se sustenta en la mentalidad criminal por lo que la autora hace un perfil sociológico del sospechoso o el culpable. Ágatha hace parte de un de las dos escuelas dedicadas a la novela del crimen: la norteamericana y la inglesa. En Norteamérica se acuño el concepto de novela negra y se le basó en el cultivo del suspenso. Y a la novela inglesa se le llamó novela policíaca clásica” que plantea y desarrolla el misterio.

  La profusa obra de Ágatha entra a ser reconocida por la crítica literaria basada en el estructuralismo. La novela de Ágatha no enmascara la estructura. Ella está claramente manifiesta hasta el punto de que muchas veces se hace predecible; pero este es justamente su talento en el tratamiento del misterio que atrapa al lector y le hace participar en las propuestas para desentrañar al criminal.

  La novela policíaca en general obedece a cuatro enunciados: la perpetración del crimen, la presentación de los indicios y pistas, el desarrollo de la investigación, y el desenlace o demostración lógica de lo sucedido2.

  Sabemos que quien inicia la novela sobre crímenes es el siempre estudiado e invocado Edgar Alan Poe. Su obra permitió catalogarla como Novela negra, ejemplarizada en Los crímenes de la calle Morgue de 1841, o La carta robada de 1844. El personaje detective de Poe en Augusto Dupin, modelo arquetípico para Sherlock Holms de Artur Conan Doyle y Hércules Poirot de Ágatha Christi.

  La novela cultivada por la “la reina del crimen de misterio” pone el suspenso al lado del misterio, para conmover al lector y llevarlo a una ansiedad parecida al estrés. El lector percibe lo que sucede, hace un esfuerzo intelectual para dilucidar como si tuviese la inteligencia del detective para descubrir la verdad, dice el aquí citado Oubali.

  En este trabajo “Semiótica del suspenso” Oubaldi toma inextenso el análisis que hace Barthes de un relato de Balzac titulado “Sarrazine” en el que trata el problema de un castrato. Retoma los conceptos estructurales del relato acuñados por Barthes como la “lexías” o las voces que expresan niveles la obra narrativa. Esas lexías pueden ser de varios tipos:

  1.Hermenéutico. búsqueda de la verdad para develar el enigma. 2.Tipo semiótico o las significaciones detectadas en la voz de los personajes. 3.Las voces de tipo simbólico que llevan a rastrear en el lenguaje las dualidades, las oposiciones o los acuerdos. 4.el componente proairético o la voz intencional de los actores que permiten construir la trama. 5.La voz de la cultura o la invocación de la ciencia, el arte, la religión, temas tratados como estereotipos reinantes en una época.

  En los relatos cortos El caso de la doncella perfecta, La señorita de compañía, y La ahogada, Ágatha Christi plantea con claridad en tres mujeres -una de servicio, una de alta sociedad y la ingenua pueblerina engañada por un londinense- el enigma, los significados vistos en el comportamiento característico de la personalidad, la sofisticación de las palabras de las amas o la ruralidad de la voz de las criadas. Las actuaciones de las mujeres políticamente detalladas que producen sentimientos en el lector. Y la necesaria ubicación espaciotemporal de los relatos según signos y símbolos inscritos en las expresiones de los personajes. Hay una crítica a la tradición victoriana y una reivindicación de una sociedad que ama y respeta la libertad. El contexto sociopolítico visible en la calidad de los personajes veteranos da la guerra ahora dedicados a resolver enigmas. Y la ubicación de la cultura inglesa en la geopolítica de la primera parte del siglo XX, cuando una de las damas cuyo hobby es resolver o plantear misterios dice que los bolcheviques no tiene moral.

Guillermo Aguirre González

Agosto de 2026

Notas

1.Ágatha Christi. La gran dama del misterio. En historia.nacionalgeografic.com.es/a/Agatha-christi-grandama-mistrio_14640

2. Ahmed Oubali. Semiótica del suspenso www.escritores.org/recursos.

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