domingo, 28 de mayo de 2017

El barrio de Ladrillo

Volver. Óleo Antonio Seguí 1998

Lo trajeron a la tierra o al mundo o a la luz, las manos hábiles de la alta y gruesa Encarnación, partera prestigiosa en ese sector de la ciudad al que no alcanzaban los escasos servicios públicos del Estado. Lo puso sobre la palma de la mano derecha y con la otra barrió el rostro del niño y dijo –es moreno, chiquito y aguileño-. Lo terminó de acondicionar y lo puso sobre los pechos desnudos de la madre.
Ser aguileño fue el rasgo físico que marcó la vida de Javier. La forma rapaz de su nariz originó el sobre nombre de Condorico desde muy temprano. La madre morena y de baja estatura, hacía trabajo de limpieza en el hogar de Carlos y Berta. Cuando habló del hijo que esperaba, Carlos le comentó que no habría problema porque sería una compañía para Emilia; pero la madre, entendió por un sentido de consideración, que ella y el hijo serían un peso para ese hogar en el que trabajaba. Por eso dejó a Condorico, luego de amamantarlo por tres años. Salió una noche de diciembre y no volvió. Berta y Carlos trataron de encontrarla pero no tuvieron resultado.
Javier Condorico fue adoptado en silencio. Cuando adquirió orientación en el espacio se encargó de comprar las cosas de la casa en las tiendas y graneros del barrio. Al comienzo le anotaban en un trozo de papel el listado de víveres por traer, luego puso en uso una nemotecnia de grande a pequeño y grababa en su mente los artículos por el tamaño; prescindió del listado y se convirtió en el mandadero de los vecinos de Berta. Creció rápido el prestigio de Javier por el reconocimiento de Encarnación. Ella con su mayestática figura lo saludaba siempre; –Mi aguileñito- le decía y se agachaba hasta poner su cara contra la del niño. Por eso Condorico creció en prestigio y reconocimiento. Seguro, corrió por el barrio el mandadero. Los días le dejaban exhausto y en las noches soñaba con las aceras y el pavimento de las calles. El afán de hacer bien su trabajo lo llevó a soñar repetidamente tener alas y volaba, con autonomía para elevarse o descender, sobre el barrio.
Carlos y Berta decidieron matricularlo en la escuela. Las primeras semanas le fueron traumáticas. Acostumbrado a correr libre en el día, sintió el peso del claustro y la disciplina. El sentimiento se agravó cuando en el tiempo del recreo orinó el pedestal de la Virgen del Rosario puesto en el centro del patio, porque creyó poderlo hacer, así como orinaba en la calle, cuando le llegaban las ganas. Encontró el dedo acusador de los compañeros y la burla y el ser llevado por el maestro de disciplina prendido del cuello de la camisa, a patio traviesa, hasta la presencia del director. No supo explicarse; pero aprendió desde ese día la ubicación de los retretes, por el olor del orín rancio. El escarnio público lo metió en la rutina de la escuela. Entró en los juegos, muchas veces tomó iniciativa y otras impuso el correr indefinido por el patio, como novedad, igual que si estuviera haciendo las compras de sus vecinos de casa.
Salía de la escuela a la hora de la caída del sol entre las montañas altas, adheridas a la ciudad. Javier Condorico esperaba en la puerta amplia y alta de la escuela con la mano derecha a la altura de la frente para taparle a los ojos los últimos rayos de sol. Los esperados pasaron en carrera y le golpearon la espalda. Corrieron por las calles del barrio dando gritos. Golpeaban la puesta de algún vecino para reactivar la risa y la velocidad de los pies. Exhaustos, jadeantes llegaron a sus casas vecinas. -Cinco muchachos en tropel es de respeto- decía Encarnación al verlos llegar. Ella los admiraba. Sus ojos negros, pequeños, se iluminaban cuando les tocaba los cachetes y los brazos y se decía par si: parecen una biflora en flor. A todos los había traído a la tierra; por eso le gustaba verles crecer el cuerpo. La alegría le salía por los ojos al ver la turgencia de las carnes y la comparaba con una florescencia.
El más vecino, el más cercano, Alcides, entró a la casa de Javier, por invitación de Berta a tomar chocolate. Alcides se quedó, por la televisión, por la compañía, por el aire mejor comparado con el de su casa llena de polvo. Se hizo sólida la entraña entre ellos. Venían de la escuela juntos, iban juntos por todos los lugares que debían ir. La casa de Alcides nunca llamó la atención de Javier Condorico. Allí había mucha gente. Esos seis monitos me joden mucho -decía Javier cuando le reclamaban. Entre ellos Juan Ladrillo, le caía más pesado. Era un muchacho robusto de cara roja y con saludos abrasivos y se burlaba de su nariz. Javier se libraba de él por los dos años que le llevaba en edad, la presencia de Alcides y los manoteos agresivos necesarios. Alcides, Juan y los hermanos tenían trabajo permanente en el depósito de materiales para la construcción del que vivía la familia.
El viento entraba con dificultad y el sol calentaba en exceso el pavimento. La calle de Alcides y Javier era larga y sin bermas. Las aceras angostas obligaban transitar fuera de ellas; daban a los muchachos un sentimiento de amor por el afuera. Se hicieron adolescentes con un aire de libertad sin el alcance de las manos de sus familias. Exploraron con cuidado todas las callejuelas y callejones y por ahí les entró la yerba con facilidad, en el corazón y la cabeza, por eso abandonaron la escuela. Ahora Caminaban en silencio como si fuese difícil vocalizar los pensamientos y muchas veces en la noche alta se metían en sus casas sin despedirse.
El barrio abandonado por el Estado, sufrió el desgaste del pavimento. Huecos, baches, lodos, fueron el espacio y el tiempo para animar la mezcla de yerba con barbitúricos. El cuerpo se les inclinó como si a cada paso fuesen a perder el equilibrio. Encarnación les ofrecía agua helada cada vez que creía salvarlos o sacarlos de ese mundo extraño e inasible para ella. Cuando tuvo oportunidad les advirtió que le estaban dando mal ejemplo a Juan. Él los está siguiendo y ya lo he visto con la varita de yerba. Le falta poco para comenzar con la seco, como ustedes –dijo la mayestática partera al cambiar el gesto maternal por una rigidez lacónica.
Javier Condorico y Alcides, se alertaron; pasaron a hacerle seguimiento a Ladrillo y se sorprendieron porque visitaba los mismos lugares y mayor fue el asombro cuando lo vieron acercarse a Emilia. Ella posaba alegre por sentirse cortejada y admirada. Hermosa. Javier le tenía un alto sentimiento de protección, por su belleza e ingenuidad y por ser la muchacha más admirada del barrio.
Ladrillo progresó solitario. El cuerpo grande y el afán de dominio lo dejaron solo. Su cara roja lucía apretada, huraña, como queriendo mostrar un profundo descontento por todo; contra todo. Su progreso con la seco y la yerba, lo hicieron temible. Se enfrentó a Condorico, amenazó a Alcides, hasta hacerlos recluir en un sector del barrio. Por un pacto tácito trazaron una frontera invisible y se respetaron el territorio. Llegó a oídos de Berta noticias de atracos a transeúntes, hechos por Ladrillo. Javier Condorico notó cambios en Emilia. La ingenuidad y candor se le desaparecieron. Se mostraba dura, con un silencio que decía estar en aprietos. Ocurrió una noche de octubre, cuando Javier vio en la puerta de la casa a Emilia llorar entre los brazos fuertes de Ladrillo. Condorico se abalanzó sobre ese cuello rojo y debió halar tres veces para hacer retroceder ese cuerpo grande. Ladrillo, enfurecido giró, enfrentó la baja estatura de Javier y le descargó en el pecho un puño que le hizo rodar. Los gritos de Emilia, sacaron de la casa a Carlos y Berta. La familia vociferante espantó la agresividad de Ladrillo. Le vieron casi correr tropezando con los huecos de la calle.
El año tornó hacia el fin. En la casa de Condorico las palabras se hicieron escasas; pero la época festiva hizo que el mal semblante de los rostros desapareciera con lentitud y firmeza. Ladrillo se recluyó en su territorio y no volvió más con Emilia. Los dos amigos dejaron de trajinar. Siguieron metidos en la yerba con seco; pero cada quien en lo suyo. Alcides fue lejos, no paraba; utilizó con más frecuencia aguardiente e hizo famosa su embriaguez más allá del barrio. Condorico se quedó rumiando la imagen del puño de Ladrillo sobre su pecho hasta la obsesión. La yerba le traía desde el fondo de su memoria los vuelos de sus sueños de niñez. Caía golpeado; pero el caer se hacía lento y duraba en el tiempo.
El nueve de diciembre el sol fue implacable, la fiesta de la virgen del Rosario celebrada en los dos días anteriores, dejó resaca en los cuerpos y las aceras manchadas con parafina de colores. Condorico se levantó con dificultad, dejó la cama y sintió el pensamiento pesado y lento. Comió el desayuno que Berta le sirvió automática. Hacía tiempo que en la casa se hablaba solo lo necesario; ese día decembrino fue igual. Condorico decidió bañarse en la quebrada. Cogió la pantaloneta, se la puso en el hombro y subió la montaña acosado por el calor ya generalizado a esa hora. Con las monedas que aún le quedaban compro yerba y seco.
La tarde acentuó el calor. Las casas y las calles del barrio estaban inmersas en el color de la incandescencia. El sol terminó de caer tras las montañas y Condorico comenzó a recorrer la calle. La cara roja de Ladrillo estaba permanente en su pensamiento. Llegó hasta su puerta; entró a la casa descargó el vestido de baño y metió una navaja en el bolsillo del pantalón. No atendió la voz de Berta que le llamaba a comer. Salió absorto de nuevo a la calle. La imagen de su orín corriendo por pedestal de la virgen de la escuela se le presentaba frustrante. La mano de Encarnación sobre su cara amniótica recién parida, la asociaba a su nariz y al eco inicial de la palabra Condorico. La mano maza de Ladrillo que golpea su pecho era la obsesión de la presencia. Sabe dónde está Ladrillo. Alcides y él lo han mantenido bajo mirada. Ahora camina hacia allá. -A esta hora debe estar sentado en la mesa de la entrada del bar La Palma- Se dice.
A las ocho de la noche Condorico pasó su navaja por el cuello de Ladrillo. Cuello que haló tres veces para librar a Emilia del abrazo mal querido. Ladrillo daba la espalda a la calle y no vio quien le cortó el cuello. Condorico corrió a meterse en su casa. Estuvo tres horas con la boca seca y deseos imperativos de vomitar. A las once de la noche llegó una patrulla de policía y lo capturaron bajo el cargo de asesinato premeditado y alevoso, así mismo como lo denunciaron los muchos testigos.
Alcides y la familia sintieron propia la agresión. Por la forma, por ser a traición, por no respetar la costumbre del desafío y el franco duelo. Olvidaron las malas actitudes del hijo y acumularon un odio y venganza contra Condorico. Alcides, recibió palabras de respaldo de amigos y extraños. El barrio y la ciudad se llenaron de indignación por esos hechos de sangre entre muchachos jóvenes. No faltó quien se alegrara por la muerte de Ladrillo; había ofendido a muchos, en sus estados de yerba y seco. En el bar la Palma hubo discusiones sobre Ladrillo. Alguien le tiró la culpa al abandono en que el Estado mantiene la Juventud; pero otro dijo que ahí pagó todas sus faltas y lo que se hizo fue justicia.
Javier Condorico entró en su segunda reclusión. Lo metieron en una celda con muchos detenidos. Le informaron que en la mañana lo pasarían ante el juzgado. Vio como se orinaban en un rincón de la celda y de nuevo la imagen del pedestal de la virgen del Rosario que dejaba correr su orín sobre el patio de la escuela. Salió del mundo de su imaginación porque un brazo le apretó el cuello y muchas manos le saquearon los bolsillos. Sintió los pies en el aire y cuando volvió la cara a tratar de ver quien lo atacaba, vio muchos cuerpos quietos y rostros impávidos.
La condena fue de diez y seis años. Berta y Carlos gastaron el dinero ahorrado en la defensa; hubo atenuantes: asesinó impulsado por el uso de alucinógenos y por el maltrato que el occiso aplicaba a su hermana. La buena conducta, el trabajo, la diligencia en las tareas de la cárcel, bajaron los años de reclusión. Luego de nueve años estuvo de nuevo en la calle y en la casa. Salió corregido, arrepentido, se creyó perdonado. Tomó confianza en la calle y en el barrio. Los saludos que recibía le convencían más cada vez del olvido de la gente. Volvió a la quebrada a bañarse, a ser el mandadero. El cuerpo grande y viejo de Encarnación lo saludaron sin ningún reproche en la cara.
La calle ahora pavimentada, el calor decembrino, el ambiente festivo, mostraban diez años de curación de las heridas y diez navidades ausentes y la disposición de gozar esta, porque tiene el signo del perdón. Condorico, confiado vuelve a la yerba y la seco. Vuelve a buscar a Alcides y lo encuentra. Ve el viejo amigo como siempre, aunque más adulto; las palabras tienes el mismo signo de complicidad y Javier se convence de que el perdón existe porque él lo ha decretado.
Javier Condorico amaneció sentado en el quicio de una puerta que nunca se abría, equidistante entre su casa y el bar la Palma. Los testigos dijeron a la policía, verle ahí sentado desde muy temprano en la noche y ver mucha gente que se acercó a bridar con él, en repetidas oportunidades. Alguien se percató de su muerte por la inmovilidad, por los ojos abiertos, de un azul mortal, por la rigidez. Así con la pose sedente lo metieron en el auto policial rumbo a la morgue, entre la gente curiosa. A Berta y Carlos les dijeron, cuando se les entregó el cadáver, que lo habían matado con una aguja larga y por eso no hubo sangre derramada.

lunes, 15 de mayo de 2017

La vida de la letra, la historia del presente

La ciudad, la familia y el campo. Mural de Jorge Cárdenas 1982

Formar el acontecimiento con la información recabada del medio, obliga dar unos pasos más para entrar en el redil del historiador y dejar el momento periodístico como el registro del presente, dice Jean Lacouture1. Entrar en la esfera de la historia, es decir entrar en el plano de la disciplina y acatár las reglas para producir conocimiento. Así se hace historia del presente. Hay ejemplos memorables: Marx, El dieciocho brumario de Luis Bonaparte. Heródoto, Los nueve libros de la historia. Trotsky, Historia de la revolución rusa. José Manuel Restrepo, Historia de la revolución de la república de Colombia.

La identidad de estas obras está en el haber sido concebidas y realizadas con información del presente vivido por sus autores; información que se trató como insumo para producir conocimiento histórico. Es un reto hoy sopesar el logro o no de ese conocimiento; pero sí son fuente de información para hace la historia universal o la historia de Colombia.

El género está legitimado. Tiene como base la formación del acontecimiento. Se puede hacer un ejercicio, con información extraída de hechos del hoy colombiano para construir historia del presente. Se dice así: Colombia está escindida entre una sociedad del enunciado escrito y otra, práctica, que niega los enunciados fundantes de la república democrática.

La del enunciado escrito es una sociedad de papel. Existe en los textos de las constituciones y proclama las plenas libertades modernas. Se define como una sociedad laica de derecho positivo. Pero la sociedad real y práctica tiene una sociabilidad basada en la vigencia de valores coloniales y clericales.

Esta escisión de la sociedad colombiana ha salido de la penumbra y se ha manifestado con crudeza por el Acuerdo de paz en curso que está aplicando la constitución. La letra ha salido del papel y se está materializando en la efectividad del derecho. El enfoque de género impulsado por la ONU y esbozado en la constitución colombiana de 1991, ha llevado a garantizar el derecho de las minorías y hacer realidad la adopción de niños por los nuevos tipos de familia, entre ellas, la monoparental y la homoparental de ambos sexos. Esta materialización del laicismo generó la reacción de la sociabilidad basada en la vigencia de valores coloniales.

Se registra el recurso a la mentira, para explotar la falta de educación de los colombianos, respecto a la adopción, porque la experiencia muestra que no hay diferencia conductual entre los niños educados por familias de un mismo sexo o por solteros, separados o viudos. El querer llevar la decisión a un plebiscito, se lee como la imposición de la mayoría católica a las aspiraciones de una minoría y es muestra del fundamentalismo católico y de las sectas religiosas1.1.

La construcción de una legislación desprendida de los credos religiosos no fue fácil. La primera lucha la dio Moreno y Escandón en 1760 cuando cambió en el plan de estudios la religión, por el estudio de la historia de la religión, convencido de que la biblia antes que dogma era un registro de acontecimientos históricos. La segunda la hizo Santander en 1823, cuando sacó de los estudios de derecho a Balmes y puso a Jeremías Bentham: pasó del derecho de inspiración divina a la inspiración por interés y el placer. Luego otras luchas como el cierre de conventos para convertir sus claustros en escuelas, motivó y originó la Guerra de los Supremos en 1839. Tomás Cipriano de Mosquera interpretó el sentimiento capitalista de liberales y conservadores en 1863, por eso, ambos partidos aceptaron quitarle la tierra a los muertos y dársela a los vivos. Ese hecho se llamó desamortización y fue un acto laico contra las finanzas del clero. Por todo el periodo de la Colombia federal, llamado el Olimpo Radical, se impuso una concepción del estado y de la sociedad de supremacía civil sobre los credos religiosos. El orden fue completamente laico y los distintos gobiernos ejercieron un patronato sobre la iglesia.

La experiencia del octtocento político colombiano generó una reacción de la sociabilidad basada en la vigencia de valores coloniales, solemnizada en la constitución de 1886. El estado colombiano acepta ser tutelado por el clero y el derecho volvió a ser de inspiración divina; pero la modernidad capitalista y burguesa rompió ese obstáculo y ahora exige dejar la tradición, cambiarla por el hedonismo utilitarista del consumidor.

El Estado Social de Derecho proclamado en 1991, reivindica el derecho de vida y expresión de las minorías culturales y étnicas. Garantiza la libertad de cultos; pero esa modernidad de papel no ha llegado a imponerse y cambiar la sociabilidad colonial por una sociabilidad laica con primacía del respeto del otro. Sin este cambio la mayoría cristiana impone su visión del mundo a las minorías.

El acontecimiento de la escisión de la sociedad, ubicado en el tiempo y en el espacio, se impone por su influencia en la política colombiana fundada en la falta de educación de la población. Para dejar la escisión, se necesita que la educación permita al individuo llevar a la vida práctica las normas y enunciados del papel carta de la constitución. Si no hay educación para el ejercicio político, el sujeto colombiano toma las decisiones políticas desde la sociabilidad colonial.

La práctica política hoy en Colombia está en lucha entre lo nuevo y o viejo. Entre el país clerical y el país de la libertad. Se lee en los hechos registrados por los medios de comunicación: El partido Centro Democrático realizó una convención en la que se programó una coalición del viejo país tradicional contra el proceso de paz, y terciar en las elecciones presidenciales del 2018. La convención se reunió en la sede de una iglesia protestante cristiana. El jefe del partido Álvaro Uribe Vélez dijo “que los creyentes tendrán un rol importante en la estrategia electoral”2, y trabajaremos con todos ellos para la defensa de la familia, la vida y la intimidad; hacer que la educación no esté exenta de ideología. En el acontecimiento presente, para este partido, hay familia cuando es nuclear, dice defender la vida porque piensa en la prohibición del aborto y señala una educación controlada por la religión cristiana, sea católica o protestante.

El Acuerdo de paz se impone como hecho revelador. Se lee en los medios periódicos que los enemigos de la paz quieren volver a la Constitución de 1886, que se ofenden cuando se reitera el principio universal de la prevalencia del interés general sobre el particular, establecido constitucionalmente desde 19363. Estos pilares de la sociedad liberal se están condenando como socialistas y se extrema hasta estigmatizar un funcionario del estado por expresar en público su ateísmo4.

El Acuerdo saca la letra del papel y la hace práctica. Se registran reformas necesarias, en el caso del ordenamiento electoral; pero la costumbre inscrita en la sociabilidad colonial hizo que los partidos que han usufructuado el estado, se unieran para enfrentar la reforma, porque no quieren rendir cuentas5.

La sociedad escindida y un Acuerdo que pretende abolir la escisión para darle efectividad y vida a la letra, es el acontecimiento que marca el presente y la lucha entre lo viejo y lo nuevo; la lucha entre el clericalismo y el liberalismo. Las contradicciones del octtocento, no se han resuelto.

1. Lacuture, Jean. La historia inmediata. En Le Goff, Jacques; Roger Chartier; Jacques Reve (1988). La nueva historia. Mensajero.
1.1. Uprimny, Rodrigo. ¿Congresistas o notarios? El Espectador online. 6 Mayo 2017. Bogotá
2. La cruzada que Ordóñez le propuso al Centro Democrático. Revista Semana online. 5 de mayo de 2017. Bogotá.
3. Bejarano Guzmán, Ramiro. La nueva cruzada del fascismo criollo. El Espectador online. 6 Mayo 2017. Bogotá.
4. Botero, Jorge Humberto. ¡Vade retro, Satanás! Revista Semana online. Mayo 5 de 2017. Bogotá.
5. Duzán, María Jimena. Falsos demócratas. Revista Semana online. Mayo 5 de 2017 Bogotá.

jueves, 4 de mayo de 2017

Hacer la historia inmediata. Un nuevo partido político en Colombia

Tiempo al tiempo. Óleo de Melina Litauer 2009

Puede hacerse historia del presente en estos términos y a partir de formar un acontecimiento así: se ha cumplido el punto de los acuerdos entre el gobierno colombiano y la guerrilla “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”. Se aprobó en el congreso colombiano la creación del partido político de la guerrilla y se citó en el recinto la clausura del Congreso Nacional de Paz. Ambos hechos, forman un acontecimiento inscrito en la historia contemporánea del país, porque el nuevo partido y el congreso de la paz generaron una nueva expresión la división de la sociedad en amigos y enemigos de los acuerdos de paz y los ataques de los enemigos.

Por el nuevo partido unos hablan de la traición del presidente Santos a la sociedad colombiana por posibilitar la creación de un partido político de una guerrilla armada, pues aún el punto de entrega de armas no se ha realizado. Y toda la oposición se inscribe en el contexto de defensa de la tradición de un sector de la sociedad enfilado con las propuestas de varios líderes bipartidistas, liberales y conservadores, entre quienes sobresalen Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordoñez Maldonado y Fernando Londoño.

Por el uso de las instalaciones, se negó la utilización para la clausura del Congreso Nacional de Paz, por decisión de los presidentes del senado Mauricio Lizcano y cámara, Miguel Ángel Pinto, pues a ese acto asistirían los voceros de la guerrilla. Se negó el uso por no haberse realizado la entrega de armas.

Hacer la historia del presente es un ámbito de la historia completamente pertinente, se le ha puesto el nombre de historia inmediata, memoria del tiempo presente y es cultivada por los grupos de memoria histórica. El objeto de estudio está en permanente construcción, porque la realidad presente es inacabada y el tiempo presente es imposible de ser definido y atrapado. El tiempo presente es la unión entre pasado y futuro, relación en la que la materialidad se la lleva el pasado. Por eso el objeto de estudio de la historia del presente está en construcción permanente.

Muy distinto cuando se hace la historia de acontecimientos o hechos ubicados en el pasado. El objeto de estudio es de fácil construcción por efecto del acto consumado y la posibilidad de recabar distintas visiones de los hechos, para luego de un proceso crítico tomar una decisión y producir una tesis o en palabras del léxico de los historiadores, producir conocimiento histórico.
 
El hecho que se trata de conformar como acontecimiento está en el proceso de paz para finalizar el conflicto social colombiano. En los últimos días del mes de abril del 2017 se crea un nuevo obstáculo: impedir la entrada al recinto del congreso de los negociadores de la guerrilla, por parte de los presidentes de senado y cámara. Este hecho se debe comprender dentro de la dinámica política y social colombiana de la actualidad. Por esa actualidad, esta decisión, debe explicarse desde las consideraciones teóricas de la historia inmediata. Por ella se debe tomar, de entrada, el concepto de conflicto y dentro de él la confrontación de sectores sociales con intereses específicos.

Se utilizan los conceptos de sector social e intereses sociales, como dos imágenes que se refieren a unas prácticas de la humanidad hoy, en este mundo contemporáneo, que ha extremado los contenidos de la sociedad moderna. Hoy ya no es posible hablar de clases sociales. La división del trabajo y la tecnología han creado la especialización y a esta corresponde ya no una clase social especializada, sino un sector, un estrato claro y determinado por la especificidad de su función o su tarea. Por eso hablamos hoy de sociedad estratificada en la que varios estratos se identifican en sus intereses. Varios estratos confluyen en un sector que defiende unos ideales sociopolíticos.

Impedir el ingreso al recinto del congreso a los miembros de la guerrilla inmersos en el proceso de paz, es un hecho que debe leerse a la luz de la historia inmediata, protagonizada por la confrontación política, en la que un sector declarado en franca oposición a la negociación expresó sus intereses. Hacer esta historia obliga establecer nexos de este hecho con otros y relacionarlos. Y así se debe remembrar el proceso de negociación con los paramilitares colombianos agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia, hecho iniciado por Álvaro Uribe Vélez recién llegado a la presidencia de la república en el año 2002. Dos años después el congreso de la república recibía en plenaria a los tres jefes paramilitares Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Báez.

Hacer historia inmediata llama a interpretar la negativa para unos y la permisibilidad para otros. Es un hecho que tiene más lectura desde los interese de vastos sectores de la sociedad colombiana. Se expresa el poder del odio por encima de la disposición humanitaria de la reconciliación, necesaria en un pacto de paz.

Hacer historia inmediata, no es hacer periodismo, porque el historiador inmediatista tiene la "aptitud de referir y circunscribir el acontecimiento en su realidad". Esta historia no es una invención del siglo, es "una secreción y una proyección del mismo", por el acceso masivo a la información que hace famoso el acontecimiento y obliga a ser tratado en la inmediatez del calor de la vida. Pero ese calor debe inscribirse en el concepto de realidad construido por acuerdos sobre el devenir histórico y propuestas de futuro. Circunscribir el acontecimiento en la realidad, es afirmar que en la sociedad colombiana existe un conflicto entre sectores sociales, en los cuales, para efecto de la lectura e interpretación del acontecimiento aquí formado, se decantan dos: amigos y enemigos de los acuerdos de paz.

Los enemigos, niegan el partido político nuevo, producto de los acuerdos, porque conciben la inmovilidad de las instituciones: las inscriben en un purismo que en últimas descansa en la tradición colonial de desigualdad e injusticia y de una idea de ser humano anclada en la religión y no en el laicismo de la modernidad, a la que pertenece nuestro orden jurídico-político.

Los amigos del proceso, conciben el devenir político colombiano como un proceso móvil, que debe ajustarse a los desarrollos de la sociedad. El ser humano, como animal racional ajusta sus instituciones acorde con las necesidades impuestas por el tiempo, en especial el crecimiento poblacional que exige un tratamiento racional de la vida política y económica. Y en estos momentos se es amigo de la paz si se entiende que los crímenes cometidos por la guerrilla y las organizaciones creadas para combatirla se pueden juzgar desde la flexibilidad de las instituciones porque el país merece vivir en paz para dedicar los recursos financiadores de la guerra a la educación, la cultura y el bienestar de todos. Las instituciones se deben adaptar a las necesidades de la sociedad.
 

viernes, 28 de abril de 2017

Este siglo huele a cuerno chamuscado. Sobre El hombre sin atributos de Misil

Toulouse Lautrec. Baile en el Moulin Rouge 1890

Existe una forma de hacer la historia en la que solo aparecen los héroes, quienes en general, fueron los dueños del poder, por la riqueza, por la fuerza, o por ambas. En La revista de la Universidad de Oxford Past and Present, de la escuela inglesa de historia, se expresaba frecuentemente uno de sus creadores Edward Palmer Thompson, sobre la necesidad de revaluar la historia política de héroes y poderosos, cultivada en el siglo XIX, y meterle la gente a la historia política. La gente, de la cual no queda nada en los archivos, excepto su nombre o número estadístico, la encontramos en la literatura. En esta, tomada como fuente de información, para la elaboración de la historia, está el ser humano ficcionado, pero verosímil, porque, la creación de personajes tiene un referente real.
 
El hombre sin atributos de Robert Musil, es una novela que nos da los sentires y aspiraciones de la época antes de las guerras mundiales del siglo xx. Puede leerse entre líneas de los diálogos que sostienen los personajes, una crítica al positivismo y una defensa de la tradición aristocrática con el interés de someter la vida a una asepsia social. Se descubre que esa sociedad, la que hizo la guerra mundial, fue el último obstáculo del espíritu moderno para imponerse y universalizarse.
 
Ulrich, secretario de la Acción, clasifica y archiva las peticiones del pueblo. Hace dos legajos, uno con las peticiones abolicionistas, otra con las incrementales. Los abolicionistas piden así: "el primero cargaba la responsabilidad del mal tiempo" a los entes visibles y exigía el exterminio de los judíos, de la iglesia católica, el socialismo y el capitalismo; la mecanización del pensamiento, la desidia del desarrollollo técnico, la promiscuidad racial, el urbanismo, el latifundio, el intelectualismo, la insuficiente instrucción del pueblo. "Acabar con el culto al arte porque la vida es mejor poeta que todos los escritores". El éxtasis del alpinista en la cumbre de la montaña es suprior al que da la filosofía o el arte, por eso se debe impulsar los clubes de alpinismo.
 
Ulrich concluye que unos buscan la salvación en el pasado y otros en el futuro. Él y su prima Diotima tienen en su haber todo de la Acción incluido el recorrido por la ciudad de Viena y la ruralidad de Austria, para conseguir adeptos para la Acción. Musil registra lo que ven los ojos de estos dos personajes. Las gentes rurales no tienen asepsia, en Viena hay tres tipos de gentes con respectivas residencias en las que se ven sus gustos, aspiraciones, o el pasado. Los burgueses sobrios, con sus casas limpias y severas. Los aristócratas en sus viejos palacios llenos de bellas obras de arte, pero fríos y amenazan ruina. Las casas de la clase media, funcionarios del Estado, agradables, con agua, cómodas. La ciudad es bella y hace feliz quien la recorre.
 
Los diálogos entre los personajes muestran los contenidos mentales de ellos y de la época. Los jóvenes se admiran; ellos conciben que el vestido es el súmmum de la civilización y la desnudez es la barbaridad del salvajismo. Cortejan a las mujeres por su porte y expresión y se hacen acompañar de ellas, para sostener diálogos en los que ejercen la convicción de su superioridad intelectual. Hablan de las posibilidades del pensamiento con ejemplos de la naturaleza difíciles de comprender. Si ellas dicen no comprender no importa, si escuchan el interlocutor sigue adelante.
 
Ellas se admiran y se tocan, les está permitido. La juventud de sus cuerpos es una atracción y una vía para entrar en la sociedad, no solo de ellas, sino de la familia. Sus cuerpos se entienden como objeto de deseo pero se tiene presente los reglamentos para acceder a ellos. Hay deseo sexual entre parientes y del padre viejo ante sus hijas jóvenes, pero saben detenerse y distinguir la caricia filial de la sensual.

La asamblea de la Acción vuelve. Se reúne para el aniversario del imperio llamado Kakania. Confluyen todos los intelectuales, filósofos, literatos, poetas y artistas. Diotima los escucha y percibe los contenidos mentales a través de palabras salidas de encías rosa. Concluye que está ante unos intelectuales divorciados de la realidad, lo que dicen no tiene relación con la vida práctica. Detecta la diferencia entre ciencia y sentimiento; pero como el autor Musil la ha caracterizado como un mujer hermosa y administrativa, decide él emprender una diatriba contra la ciencia y su fundamento filosófico, el positivismo.
 
Dice que el siglo está preso de una borrachera de positivismo, la misma que comenzó con Galileo Galilei y la que le dio al capitalismo fuerzas para expandirse. El siglo huele a cuerno chamuscado, el positivismo es infernal. La vida se mira desde un solo lado y es necesario que el nacimiento enrevesado del siglo sea corregido por las manos del creador. Esta reflexión de Robert Musil rebela el sentido y concepción de la vida de este autor alemán del tiempo temprano del siglo xx. Los personajes aparecen y con mucho tacto y dilectancia va construyendo su mentalidad y las va adscribiendo a la Acción Paralela, según su imaginario. Diotima en la última asamblea detectó en el debate los puntos de vista pero es el autor quien los desarrolla.
 
Musil registra en El hombre sin atributos, el estado mental de su tiempo. En ese, la ciencia tiene un momento en el curso de su conquista de la cultura. Desde su aparición como ciencia moderna, en la época de Galileo, comenzó su ascenso, lento pero definido, hacia la conquista del mundo. La percepción de Musil, en su época, se puede caracterizar como el momento que preludia el dominio universal de la ciencia, y la cultura austríaca fue su último obstáculo. Luego de las dos guerras, la ciencia moderna encontró la llanura de su expansión.

miércoles, 26 de abril de 2017

Escritos de abril. La venzonalización uno de los miedos colombianos

La llave. Óleo de Enrique Grau 1963
La venezonalización de Colombia es el nuevo miedo que Uribe y Pastrana quieren explotar en el electorado. Es evidente en la carta que Uribe dirige a los congresistas norteamericanos. El contenido de esa comunicación es el programa político del uribismo para la campaña electoral de 2018: acabar con el proceso de paz. Ante esta evidencia, es necesario avisar a los colombianos sobre la imposibilidad de que ocurra en Colombia un régimen como el venezolano, por la sencilla razón de no existir aquí unas fuerzas militares propulsoras del Socialismo del siglo XXI. El régimen venezolano resiste porque es sostenido por el ejército.

La estrategia política utilizada por los del NO en las últimas votaciones en Colombia, que dio excelentes resultados, se va a repetir en las elecciones del próximo año. Se trata de indignar al elector para llevarlo controlado a las urnas: eso denunció el centrodemocrático Juan Carlos Vélez. Ya no será la homofobia de la "ideología de género", será el miedo al desabastecimiento sufrido por Venezuela desde que los ricos dueños de las cadenas de abastos se pelearon con el chavismo. Ese miedo lo han extendido hacia la inclemencia de los colombianos que no creen en la rehabilitación de los que se han puesto fuera de la ley y han delinquido sistemáticamente. Es el miedo a las Farc. Tan infundado como la homofobia nombrada, pues el partido político resultante de esta guerrilla transmutada, no podrá quitarle con la facilidad pensada, el poder a la clase política dos veces centenaria. Se sabe que en las elecciones del 2018 se opondrán los defensores del proceso de paz contra los que quieren congelarlo o destruirlo y en la contienda jugará un papel fundamental las redes sociales, en especial los grupos de WhasApp que son capaz de dirigir la opinión política de las gentes sencillas de una o varias familias conectadas. Así operó Juan Carlos Vélez.

El WhasApp, jugó un papel estelar en la convocatoria de los colombianos a participar en el plebiscito sobre los acuerdos de paz del año 2016, porque el acceso al aparato telefónico con esa aplicación, llegó a la mayoría de los miembros de las familias. Ese medio de comunicación le dio el poder a su usuario, al dejar por escrito o por la réplica de imágenes quietas o en movimiento, de expresar su opinión sobre los acuerdos de paz.

Pero esa opinión estuvo determinada por varios factores y entre ellos el más favorecido fue el venir la información de un pariente con nexos políticos. Otro factor, el sentimiento popular de ridiculizar el gobierno de turno o los poderes públicos, que ató el desprestigio de la política a la opción de decir y votar por el No, en medio de chistes, insultos y groserías. Otro el provecho que sacaron los opositores a los acuerdos, de ese bajo nivel de nuestra cultura política y la incapacidad de pensar racionalmente los grades temas que han identificado en las últimas décadas, el desarrollo de la civilidad colombiana, como el enfoque de género, la inclusión social, el respeto, la tolerancia de los otros y la ampliación de la libertad.

Esta situación ha cambiado, en el sentido del aumento permanente del uso del WhasApp, por el acceso masivo a la tecnología y la conectividad. Es decir en los próximos comicios tendrán un protagonismo superior al anterior y es tarea asumir esta novedad y darle contenido edificante. Decía Umberto Eco a comienzos del año 2016 que las redes sociales le habían dado la palabra a los imbéciles; pero no dijo que eso ha ocurrido con todos los medios de comunicación cuando se pierde el monopolio ejercido por las élites. Ocurrió con el libro, la radio, el cine y la televisión, no porque hayan caído en manos de imbéciles, sino porque se ampliaron las visiones del mundo otrora acalladas. Las redes no se pueden dejar al garete. Es deber darle un contenido edificante e impedir que una sola visión del mundo, la deleznable sea la que impere.

Es necesario terciar en el debate, como se dice en los coloquios persistentes. Y en esta coyuntura colombiana el debate se ha metido en las familias. Hoy los padres, hijos y allegados pasan más tiempo "wasapiando" que ante el televisor. ¡Ocurre!. En muchos hogares se ponen mensajes mientras se ve televisión. Es la seducción de la pantalla. Hay dos pantallas involucradas en esta actitud y parece cumplirse la predicción de Ray Bradbury en Farenheit 451; ocurrió en su sociedad imaginada que los libros y las bibliotecas se incineraron y en su lugar el Estado obligó montar pantallas. Las habitaciones reemplazaron sus paredes por pantallas.

Hoy se compite por tener pantalla grande y aparatos que se pueden conectar a las redes sociales y desde ahí "wasapear". El contenido de esos mensajes textos, sin autor, sin responsables y llenos de sentencias sobre personajes políticos o sobre el mismo lector al que se insulta, se le maltrata, si no obra como lo dice el anónimo. Los temas dominantes de los mensajes son la chistología, la religión y la política. La primera sirve para desplegar el ingenio o poder de desencadenar hilaridad; la segunda de muy difícil racionalidad hay que respetarla porque es un sentimiento humano muy profundo. La tercera hay que someterla al debate. Es un deber participar en esos debates familiares. Se debe enseñar a tener criterio para reproducir información, para compartir textos. Los mensajes políticos que se compartieron entre los miembros de la familia por los mismos familiares, dirigidos a crear opinión política en las pasadas votaciones, utilizaron la mentira, el odio, el daño, la falsedad y la calumnia. Se recurrió a todos los bajos sentimientos para "llevar al elector indignado a las urnas".

El debate político ha entrado en las familias conectadas por las redes sociales. Allí es necesario terciar, para dignificar la información, no en términos de control sino, en términos de nivelar el imaginario por lo alto y no por lo bajo, por ese bajo nivel de nuestra cultura política y la incapacidad de pensar racionalmente lo que ocurre en Venezuela. En la casa de nuestro vecino, un líder militar quiso enfrentar la injusticia y la acumulación de la riqueza en pocas manos, pero se equivocó de método y sus herederos políticos profundizaron la equivocación.

En el debate político que las redes sociales han generado en nuestras familias, hay que presentar el tema del enfoque de género, con racionalidad. Se debe aclarar que el enfoque es distinto a la ideología de género. Este concepto se introduce para manipular el tema y potenciar el miedo a la diversidad sexual, un fenómeno de nuestra sociedad que se debe comprender y tratar desde la ciencia y no desde la ideología en la que se mezcla religión y política.

El acuerdo de paz, debe ubicarse en el contexto histórico para sacarlo del maquiavelismo político de los sectores que quieren perpetuar la guerra en Colombia. Desde el origen de la república democrática, en nuestro país se registran, diez grandes guerras civiles, un periodo de violencia soterrada, una dictadura y la disolución de la sociedad por las aspiraciones políticas del narcotráfico. Todas estas convulsiones han terminado con sendos indultos o amnistías o pactos de paz. El presente acuerdo con las Farc se diferencia de los anteriores por estar en el contexto de vigencia universal de los Derechos Humanos, que exigen resarcir a las víctimas, perdón y eterno recuerdo para no repetir.

sábado, 15 de abril de 2017

Soy rico y sabio; pero inferior por ser judío. Sobre El hombre sin atributos de Musil

Rosa meditativa. Salvador Dalí 1958
Ulrich está en permanente diálogo consigo mismo. Es un hombre formado en una generación estudiosa, de la cual, para la década del treinta del siglo XX, todos están ejerciendo una profesión y “por un camino más o menos largo habían llegado del estado nebuloso al estado sólido, y por eso la historia dirá de ellos al describir su siglo: “estuvieron presentes”.

En Ulrich y su generación, el yo es una voz que se escucha y se acata críticamente; pero la crítica se dirige a denigrar de todo lo que se aleje de la comunidad y los valores de los burgueses, apoyo de la corona. Esos valores afianzados en el yo están en Austria y es lamentable que los alemanes los critiquen. En Austria está la humanidad. Eso lo sabe Ulrich y por eso el creador del proyecto de la “Acción paralela” ha pensado en él para que sea el secretario de ese sentimiento devenido de un estado nebuloso a un estado sólido. El mundo está lleno de experiencias indirectas porque se ha dejado la vivencia propia, se ha cambiado por la información: los atributos no tienen hombre y el hombre no tiene atributos.

Ulrich se habla y descubre dos Ulrich. Uno lleno de filosofía y arte que responde al ser formal de la ética, la moral y tiene el ancestro presente. Otro, herido por el desorden social, el caos, la insolencia del proletariado. Un periódico proletario llama a la “Acción paralela” una ideología de la clase dominante monárquica. Esta acusación además de indignar al creador del proyecto, lleva a Ulrich a enfrentar un ebrio en la calle, que vociferaba contra el emperador y su “Acción paralela”. El forcejeo con gritos y un policía, termina con Ulrich detenido y conducido a un cuartel de policía por querer, al final, defender el derecho del borracho.

Ese evento lo utiliza Musil para conectar a Ulrich con el diseñador y promotor del proyecto. En el cuartel, el inspector tenía la petición de ubicarlo y hacerlo llegar a la primera asamblea. Ulrich como secretario debía redactar la primera resolución con el carácter de contenido ideológico de las tareas. La “Acción paralela” debe ser poética para la admiración del mundo. Debe darle a Austria la condición de centro del mundo y a su pueblo, como colectivo, darle la tarea de hacer grandes acciones colectivas con base en ideas redentoras.

La participación de Austria en las guerras ha sido actividad reducida al criterio de los ministros del emperador Francisco José, con setenta años de reinado; esa edad y la de sus ministros ha hecho inoperante el ejército. Es necesario que la guerra sea asumida por el pueblo, actuando como colectivo, para desencadenar la innovación y el sentimiento nacional.

Ulrich ha dejado de estar partido en dos. Une ciencia, filosofía y sicología, para satisfacer el deseo de su prima Diotima, abanderada del trasfondo ideológico de la “Acción paralela”. Ella dirige la Acción a un “resultado espiritual” con hombres modernos; detiene el proyecto en el nacionalismo campeante en Europa. En él reluce el cristianismo germánico como la alta cultura alemana. Ella acusa al judaísmo de haber convertido a Austria en una sociedad de profesionales guiada por la racionalidad. Los banqueros y financistas semitas profesantes de una filosofía y ciencia práctica, se olvidaron del espíritu alemán germano cristiano. Los convocados al proyecto de la Acción, burgueses de las profesiones dueñas de la economía, aportaron su prestigio y potenciaron la popularidad de la organización; pero luego del progreso del pensamiento nacionalista, dentro de la “Acción paralela”, fueron confrontados, a pesar de su encantadora dicción y cultura, de su liberalismo con libertad de empresa y enriquecimiento, que los llevaba a concebir la sociedad como un banco.

La razón el progreso y el liberalismo se cambiaron por el racismo. Los hombres ricos, burgueses, en su mayoría de ascendencia judía, luego de participar en las asambleas de la Acción, entendieron esas inspiraciones del grupo como expresiones de aristócratas y cortesanos aburridos y levantaban sus hombros despectivamente: ellos casados, convivientes y amantes de mujeres germanocristianas, cercanas a la corte de Francisco José, comenzaron a sentir como sus mujeres les miraban con superioridad en la intimidad de sus propias casas.

Ellas sistemáticamente separadas por los varones de los temas y decisiones políticas, tomaron la bandera de comparar el espíritu universal germanocristiano, con las demás tradiciones culturales y decidieron que los males del mundo causados por el capitalismo librepensador. Por este, los judíos ricos han impuesto la ciencia, la racionalidad, sus profesiones, en detrimento de las ideas universales de la Austria Imperial. La monarquía y sus cortesanos aristócratas, preservantes de la genealogía de sus apellidos privilegiados, dejaron participar a sus las mujeres en la Acción porque veían en el orden tradicional la grandeza austrohúngara.

Ulrich metido en su yo, actuaba según las circunstancias y observaba expectante. Como secretario del proyecto, compila las comunicaciones radicadas en la oficina que le ha sido asignada. Las comunicaciones tiene el carácter de ser una suerte de Cahier de doleance, en los que la gente, el pueblo colectivo, más organizaciones sociales reconocidas, piden como debe ser el actuar de la “Acción paralela”. El secretario hace una selección y entrega dos legajos a su jefe. Entre las peticiones hay una en la que reconoce a su autora por el estilo, la letra y la manía de subrayar: viene de su amiga Clarisse. Ella pide a la “Acción paralela” declarar el “Año de Nietzsche”, de la misma forma como se ha declarado el “Año de Austria”.

El secretario comenta la comunicación con su jefe y en ese diálogo entre ambos personajes, el autor de la novela El hombre sin atributos registra la percepción de un debate presente en la época, en el tiempo de la novela. La pretensión de Ulrich, sabida en las asambleas, de abogar por un asesino misógino y alegar locura periódica, opera en la cabeza de Clarisse, dama impulsora de la Acción, y la asocia con el pensamiento de Nietzsche. Ella ha leído ese autor por incitación de Ulrich y la asociación mental ocurre por el tema de la enfermedad mental. La dama expone un condicional: si se quiere exonerar un asesino misógino por loco periódico, se debe celebrar al filósofo, también con accesos periódicos de locura.

Musil se mete en el yo del asesino. Lo muestra como un hombre inculto que se creó un odio contra la mujer desde su madre. Ella no lo respaldó cuando deseó el sexo de su maestra y esta, ante tal impertinencia, le rompió una cuchara de madera en la boca. Debió dedicarse al vagabundeo, hasta el día del encuentro con la mujer con cara de ratón que lo quiso acceder sexualmente, por la fuerza, y debió asesinarla por el odio acumulado desde la actuación de su madre y la maestra. A pesar de su falta de educación, el asesino misógino, ya preso, medita y reflexiona sobre el derecho, las gentes en sociedad, la educación negada, la riqueza, la pobreza y el poder. Su pensamiento es una función subconsciente que se puede asociar con el surrealismo: él se ve en el rostro de los otros, no sabe si sueña o vive en vigilia, un mundo nebuloso y gris en el cual nace una rosa de colores vivos. Va por calles vacías; pero llenas ojos tras las piedras y paredes.

Se unen varias líneas de pensamiento en las asambleas. El yo y el sicoanálisis; la historia y el derecho nacionalcolectivo; la razón capitalista y el ancestro judío; la locura y la estética; la enfermedad mental y la filosofía; la mujer y la política; la tradición y la necesidad de modernización. Los personajes escuchan perplejos, se confunden y solo logran darle coherencia al pensamiento del nacionalismo austríaco. Desde ahí quieren medirlo todo.

domingo, 2 de abril de 2017

Acción paralela. Sobre El hombre sin atributos de Musil



Autorretrato con esposa de Max Slevogt. Impresionismo alemán 1904

La Viena de 1913 abriga un hombre deslumbrado por la tecnología y la ciencia. Ese hombre expresa con su vida y comportamiento el sentir de la parte occidental del mundo. Es un sentir centrado en la capital cultural de la época. Allí se organizó y se produjo la obra del Círculo de Viena en 1920. La Viena, capital del imperio Austrohúngaro, en los primeros años del siglo XX, tuvo un grupo de pensadores y escritores, radicados en la universidad. El grupo dirigió todo su interés intelectual, al problema de la ciencia y su método, decantado en el tema de la lógica científica. La escuela filosófica de Viena elevó la racionalidad científica a la condición de verdad irrebatible y señaló a las disciplinas que no asumen ese método como faltas de rigor y por consiguiente de cientificidad.

Ese hombre deslumbrado por la tecnología y la ciencia, abandona el mundo seguro de los padres, la familia y la religión, mundo, que denomina el narrador, del hombre con atributos, y se dedica a darse un mundo controlado por la tecnociencia; pero ese mundo está en construcción y para ser asumido es necesario abandonar los atributos y quedar despejado y vacío y dispuesto a ser llenado por los bienes de la modernidad: la ciencia y la tecnología, que no necesitan un ser humano con moralidad tradicional, sino uno en permanente revolución espiritual y material, tal como funciona la ciencia.

Ese hombre deslumbrado se llama Ulrich. Creció con Clarisse y Walter. El trio ya adulto esgrime sus profesiones. Walter es un artista, toca admirablemente el piano y pinta sobre lienzos con los estilos revolucionarios de la época: Impresionismo y expresionismo. Ella ama la música, toca el piano y pinta, pero dice no poder llegar a la perfección lograda por su esposo Walter. Ulrich ha dejado atrás la cultura y la educación que sus padres le dieron y ha abrazado la obra de Nietzsche y las matemáticas. Desde ahí le habla de manera seductora a Clarisse y llena de celos a Walter. En el encuentro de los tres amigos de infancia, hablan y se miran con sentimientos opuestos de amor y celos y extasiados por la bella interpretación que hace Walter del Himno de la Alegría de Beethoven.

El narrador, voz atrevida que irrespeta la verosimilitud o la fuerza, dice que a Ulrich, la filosofía nietzscheana le quitó los atributos y de esa transformación de su amigo se entera Walter, quien vive en matrimonio con Clarisse. Walter hombre lleno, pleno, sin dudas, le advierte a su esposa sobre los peligros de la personalidad del amigo común, porque ha caído en la nada y solo le queda la palabra seductora y bien articulada del sofista.

La voz que habla, narra, lo sabe todo, le da cuerpo a la novela de Robert Musil. La voz interrumpe el diálogo de los personajes para ayudarles a expresarse o para contextualizar sus dominios político-económicos. Avanzada la novela y su argumentación, se percibe la tendencia objeto de la obra: Mostrar lo que los austrohúngaros tenían en la cabeza, sus ideas, la intelectualidad, los prejuicios, las convicciones, los miedos y la furia. El poder político-económico sirve de fondo y base material de esos contenidos del imperio vienes.

Un Crimen atroz, morbosamente narrado, es introducido abruptamente por la voz que habla, para luego mostrar a Ulrich como salvador del asesino, por haber detectado con sus conocimientos lógicos, matemáticos y psicológicos, la inocencia del criminal. Ocurre el crimen, el juicio y la entrada de Ulrich a los espacios de la nobleza feudal dominante, ayudada por la burguesía todopoderosa. Allí Ulrich pide clemencia y le es concedida. Sus conocimientos de sicología han justificado el crimen atroz y decide la libertad, en justicia, inspirada en la ciencia. Una ciencia que no está en la clase dominante austrohúngara. Ulrich ha sido entronizado en la corte por su padre que le dice ser esa, parte de la herencia. Encuentra en palacio los promotores de un proyecto político de culto a la patria y a los valores religiosos e imperiales, expresados en la máxima, vivir el espíritu universal. El proyecto tiene el nombre de “la acción paralela” y se dirige a desterrar el materialismo, la sicología, el sensualismo, ideologías que amenazan los atributos del ser alemán, tal como lo escribió Fichte en su Discurso al a Nación Alemana.

El narrador da muestras de suplantar el papel de los personajes al inducir el lector. Le dice como concebir y qué quiere decir el personaje. Es el caso de Diotima la prima de Ulrich. Es una hermosa mujer cortesana, que se relaciona con las más altas esferas del poder imperial. Ella ha interpretado el deseo de su esposo, alto dignatario del imperio, de desarrollar el proyecto patriótico.

Diotima y Ulrich, son familia que han escalado en la corte imperial y hacen parte del fenómeno clasista de la época, alborada del siglo XX: la burguesía austriaca se quiere ennoblecer. Los primos son hijos de comerciantes y han tenido acceso a una educación para garantizar la acumulación de capital. Son alfabetos en la ciencia y la tecnología; pero el deseo de ennoblecerse les hace dudar de los beneficios culturales de esas novedades modernas y quieren mezclar sus contenidos mentales, “su alma” con el sentimiento patriótico, con el proyecto patriótico, llamado en palacio “acción paralela”. Al alma práctica, pragmática, sensualista y tecnocientífica se le debe dar un sentido ideológico nacionalista.