En Bello, le llegó
el final al Consejo de Administración con el derrumbe de la dictadura. Cayó y
con ella finalizaron las instituciones que la sustentaron. Volvió el Concejo
Municipal. La mayoría de los concejales elegidos para el periodo 1958 – 1960,
participaron en el ejercicio político durante los cinco años del gobierno de la
dictadura. Ahora abrazaron el Frente Nacional y participaron del entusiasmo
general por el pacto de entendimiento entre los partidos políticos que
consistió en realidad en la repartición del poder de manera milimétrica entre
liberales y conservadores.
La sensibilidad social de los políticos
Con
la presidencia de Hernán Villa Baena el recuperado concejo municipal, atiende
la solicitud de la “Visitaduría Administrativa de la Gobernación de Antioquia”
hecha por Raúl Puerta Johnson, de destituir y encarcelar al personero municipal
Hernando Uribe Jaramillo por haber cometido el delito de concusión. Se aprueba
la solicitud y se pasa a elegir nuevo personero conservador por pertenecer a
este partido el cargo. Se eligió al señor Álvaro Callejas Velásquez1.
El
8 de febrero de 1960 se aprobó el Acuerdo No.4 que adopta una partida para
educación y se aprueban contratos. En el debate del articulado se expusieron
los problemas de la ciudad. Las calles están intransitables, el agua es de mala
calidad y el servicio es irregular. La energía eléctrica es necesario
contratarla con Empresas Públicas de Medellín por la ineficiencia técnica de
las plantas. Y para la educación se aprueba el nombramiento de ocho profesores
para aliviar en parte la falta de cupos y la mala calidad de las escuelas2.
En
mayo, el Concejo debate proyectos de acuerdo para resolver el pliego de
peticiones de los obreros y la supresión de algunos cargos. El presidente
Hernán Villa Baena, dijo que había más obreros de los que se pueden pagar. El
distrito municipal tenía un déficit de $150.000 y al final del año 1960
acumularía uno de $500.000. Señaló al Personero de haber hecho los
nombramientos, Y critica al Tesorero José Abel Jiménez por oponerse al aumento;
“El señor Presidente dejó constancia de su perplejidad por las contradicciones
en las cuales ha incurrido e incurre frecuentemente el señor Tesorero, pues,
dijo, fue enemigo del aumento de salarios a los obreros alegando incapacidad
fiscal del distrito y sin embargo no alegó la misma incapacidad cuando el
número de servidores municipales fue elevado a más de treinta plazas, y así el
erario público tuvo que padecer una erogación considerablemente mayor que la
contemplada en el proyecto e aumento de salarios”3. El tesorero viene
violando el código fiscal, porque ha comprado unos pupitres para las escuelas,
desarmados, sin la existencia de contrato escrito y además el único en el
municipio que puede celebrar contratos es el Personero. El Concejo convino en
“suspender el recibo del mobiliario escolar en piezas y que la tesorería
descuente el valor del trabajo realizado por obreros municipales para armar los
pupitres4. Se creó una comisión para estudiar el contrato de los
pupitres. En Acta de la sesión del 7 de junio se registró la conclusión de la
comisión. El presidente Hernán Villa dijo: “La comisión que estudió la compra
de los muebles llegó a dos conclusiones: En primer lugar que los señores
funcionarios que hicieron la negociación procedieron con absoluta delicadeza
[…] otra conclusión es que la negociación fue desacertada, [porque] omitió la
obligación de consultar con el Concejo, esa negociación…” El presidente
concluye “Que la negociación fue desacertada para el Municipio, aunque haya
quedado a salvo la honorabilidad de los empleados”5.
Se
acuerda consagrar a la Acción Comunal
y se manda a la “Junta de Coordinación Comunal” informar mensualmente al
Concejo, al Personero y al Alcalde sobre sus labores y propuestas de solución
de los problemas que encuentre en la comunidad. Este acuerdo también obliga a
la administración municipal a proveer a la Acción Comunal “los medios
suficientes para el desarrollo de sus campañas”6. Acontecimiento que
muestra el tránsito del concepto de Centro Cultural al de Acción Comunal. En
este acuerdo se registra la existencia de un Club Social dirigido por el señor
Everardo Aguilar. Se propone comunicarle que la petición de condonación de una
deuda del Club con la administración no es aprobada7.
Acuerdo
6 de 1960 registra la donación por Fabricato de terrenos en el barrio Santa Ana
para una escuela primaria8. y otras donaciones para otras escuelas
en el municipio, según planes de los doctores Celso Solano e Iván Arango. Y la
destinación de $1.000 para atender la visita del gobernador en el acto de
inauguración de la nueva cárcel municipal9.
Se
encuentra un acta secreta referida a un debate sobre la exención de impuestos a
la empresa Fabricato el 27 de mayo de 1959. Presidida por Jesús María Torres;
concejales María Díaz Z. de B. Gilberto Zapata Lotero, Fortunato Tobón O. José
Gaviria, Levy Saldarriaga, Mauro Castrillón, el Personero y el Tesorero de
Rentas. El presidente dijo que el motivo de la sesión secreta es “el aumento de
impuesto a Fabricato; que como el asunto es muy delicado y el pueblo no
entiende estas cosas en su justa acepción…” El tesorero habló con las
directivas de la empresa y se acordó considerar el impuesto muy alto. El
concejal Zapata Lotero dijo que no está de acuerdo con considerar alto el
impuesto porque la empresa es muy poderosa y si bien le ha dado mucho a Bello,
“el pueblo le ha retribuido en igual medida”. Y terminó diciendo que en el
concejo se observa la tendencia de mantener el impuesto tal como fue planteado.
Esta posición del concejal fue aprobada10.
A
tres ciudadanos, se hace un reconocimiento por ser expertos evaluadores al
haber hecho el avalúo de los terrenos de La Madera, ellos son “los señores Pedro
Nel Ochoa, Jobino Marín, y Miguel Roldán, peritos nombrados por el Juzgado
Municipal”11. El presidente Villa Baena se opone a dicho
reconocimiento porque dice “que el señor juez había fijado honorarios
escandalosos a los peritos, por lo cual calificaba ese acto como un asalto al
Tesoro público, amén de que aquel funcionario no podía…” por ser una atribución
del concejo.
El
transcurrir del tiempo y las rutinas políticas protagonizadas por el concejo
municipal dejaron una huella social. Los nombramientos de empleados y
trabajadores se pactan antes de ser solemnizados por acuerdo municipal según la
doctrina del Frente Nacional. El pacto se justifica con el argumento de tomar una
actitud patriótica. Aunque el concejal Miguel Velásquez se queja por cargar el
presupuesto de unos gastos que el tesoro municipal no aguanta.
El
primero de noviembre de 1960, se registra una reunión de los concejales electos
para el periodo 1960 – 1962, y acordar la composición de la mesa directiva del
concejo para cumplir con la “milimetría política” del pacto bipartidista de
1958. Acudieron “Dn. Leonardo Velásquez, José Ma. Correa, Eduardo Velásquez,
representante del grupo conservador; Dr. Hernán Villa, Mario Atehortua y
Gabriel Castaño en representación del Movimiento Popular Liberal
Revolucionario; Bernardo Agudelo, Rafael Piedrahíta y Enrique Viana en
representación del Grupo Liberal llamado oficialista; Leonel (Pionono) Gómez,
Mariela Agudelo, Gerardo Maya, en representación del Grupo Laureanista”12.
No hubo elección ni consenso y se debió aplazar. En la sesión del siete de
noviembre se eligió como presidente a Rafael Piedrahita Arango. Primer
vicepresidente a Eduardo Velásquez. Segundo vicepresidente a Gabriel Castaño y
como secretaria se eligió a Gladis Velásquez13.
Igualmente
la elección fue impugnada por el concejal Mario Atehortua del Movimiento
Popular Liberal Revolucionario y se expresó con palabras beligerantes contra el
sistema bipartidista, dijo:
“La dificultad para el
nombramiento de mesa directiva del Concejo es producto del sistema bipartidista
que está perjudicando no solo la marcha de las administraciones municipales
sino el engranaje administrativo de todo el país; el pueblo debe buscar otros
sistemas ya que con el actual no hay sino rebatiña de los jefes políticos, de
los caciques parroquiales con miras al solo beneficio personal y perpetuar
sistemas caducos. Por todo lo cual el bipartidismo debe ser rechazado porque,
además es una camisa de fuerza que se le pone a la libre expresión popular con
miras a perpetuar el predominio de las clases dirigentes y oligárquicas”14
En
esa sesión del nuevo consejo se aprobó comprar un lote para construir casas
para los obreros y enviar un saludo a las organizaciones sindicales de
Antioquia: la UTRAN, La FEDETA, Sindicato de Pantex, Fabricato, trabajadores
municipales y ferroviarios, e “invitarlos a que realicen la unidad de la clase
obrera [que permita el] triunfo en sus reivindicaciones y en su lucha contra la
explotación del capitalismo nacional y contra la dominación del imperialismo
yanqui sobre nuestro país”15.
El
concejal laureanista Pionono Gómez, al siguiente día impugnó la elección de
Rafael Piedrahíta y denunció que quien había ganado fue el Liberalismo
Oficialista, por un pacto con el conservatismo celebrado en el Club Jardín
Clarita. La elección de Piedrahíta salió del Salón Clarita: fue un pacto entre
Hernán Villa y Leonardo Velásquez16.
Esta
referencia a un espacio de encuentro posibilita acercamiento a la fisis de la
ciudad. Ese lugar ocupaba media manzana contigua al parque Santander. El acceso
se hacía por la calle 52 A, considerada como un callejón abierto, entre el
parque y el teatro Iris. Calle corta, residencial y con algún comercio. El
Clarita fue una construcción en claustro. Un jardín rodeado de salas contra los
muros, abiertas, que permitían alguna intimidad a los enamorados y un gran
escenario para orquestas y cantantes; el jardín en la parte central, estuvo
dividido en pequeños abrigos bajo árboles, como islas, con mobiliario y
altoparlantes, para grupos pequeños de comensales, servidos por elegantes
meseros. Los visitantes portaban sus mejores galas o atuendos para asistir al
club, abierto a todos los que pudiesen pagar por los servicios.
De
ahí, en noviembre de 1960 salió la presidencia del concejo municipal para Don
Rafael Piedrahíta17, médico empírico, farmaceuta licenciado, dueño
de la Botica Suárez, por la cual pasaban los adoloridos, las hipocondríacas y
sobre todo, los padres a quienes se les enfermaba su enorme descendencia por la
mala calidad del agua. Él, magnánimo, recetaba al costo de lo que pudiera pagar
el cliente, de contado o en diferido. La pobreza de las gentes obligó al
concejo a producir una resolución por la cual dedica la primera hora de todas
las sesiones a escuchar las gentes de los barrios para que hagan los “reclamos
a que hay lugar, en todo los relacionado con la organización y el
funcionamiento de los servicios públicos y demás necesidades que afectan su
población”18. Y solucionar
de inmediato los problemas; si no fuese posible, “el cabildo designará
comisiones que, asesoradas por representantes de dichos barrios, entren en el
estudio de tales asuntos con la obligación de rendir informe en el menor tiempo
posible”19.
Al final del año 1960, en el concejo de Bello se suscitó un crudo
debate con duras acusaciones mutuas entre los concejales. El motivo estuvo en
el avalúo de los terrenos de la finca Mariela, para venderle a la Federación de
Cafeteros, donde esta empresa construiría sus silos de almacenamiento. El
concejal Gabriel Castaño del Movimiento Popular Liberal Revolucionario, acusó
al concejal Gilberto Zapata Lotero de beneficiarse del avalúo de las tierras de
la Mariela, hecho por los peritos Pedro Nel Ochoa, Jobino Marín, y Miguel
Roldán; dijo: “Gilberto Zapata Lotero era un cacique que manejaba a su amaño
ciertos concejales”20 y un chanchullero, pues también hace parte de
la junta directiva de la Federación de Cafeteros, posición desde donde influenció
la negociación. Pero el concejal Bernardo Muñoz reta al concejal Castaño a
presentar pruebas porque Gilberto Zapata Lotero tiene “la dignidad de uno de
los hombres más prestantes, sino el más prestante de este municipio”21.
Gabriel
Castaño redobló sus acusaciones contra Zapata Lotero, le dijo ladrón, lobo con
piel de oveja. No ha hecho nada por Bello cuando ha ocupados altos cargos y
antes se ha opuesto a obras tan importantes para el pueblo como la creación del
hospital municipal. Denunciaron los concejales Villa Baena y Leonardo Velásquez
como, un juez influenció a los señores “avaluadores de que avaluaran a
determinada cantidad el lote […] es un acto completamente ilegal, injusto,
inmoralizador [además] se llevaron al señor de valorización a un club”22 para
bajar el precio de la tierra. El debate llegó al punto de tener que citar a los
avaluadores para que declararan. Estos dijeron que aprobaron el precio de siete
pesos la vara de los terrenos de la Mariela, porque escucharon que un comprador
ofrecía ese precio y porque en conversaciones con los vecinos de la Mariela y
del sector aledaño de la Madera, informaron ser ese el precio de la vara de
tierra. Los concejales del Movimiento Popular Liberal Revolucionario votaron en
contra de la venta porque les pareció muy bajo el precio; pero a pesar de
ellos, la tierra se vendió a siete pesos la vara a la Federación de Cafeteros.
El alcalde Elías
Uribe, reducido a firmar las decisiones del concejo y ante el déficit de las
finanzas del municipio acusó al tesorero José Abel Jiménez, en una reunión del
partido liberal, a la que asistían obreros municipales, de ser el causante del
déficit por pagar a una cantidad de empleados y obreros, más allá de las
posibilidades económicas del municipio; y dijo que ese número exorbitante de
trabajadores los nombraron los concejales como sus clientelas políticas, para
hacerse reelegir. El alcalde fue confrontado y se defendió diciendo: “La cosa
está clara. En el concejo hay tres comunistas, tres laureanistas, tres
liberales y tres ospinistas”23.
Los tres comunistas,
se expresaron ante la coyuntura presentada por la intensión de la iglesia
católica de hacer un censo para identificar sus enemigos. Los tres militantes
del Movimiento Liberal Revolucionario, señalados de comunistas (Hernán Villa,
Mario Atehortua y Gabriel Castaño) redactaron una proposición para que el
concejo se pronunciara contra el pretendido censo. Fue leída en la sesión del
21 de noviembre y su contenido fue una declaratoria de un ideario liberal, en
el que se recalca la separación estado iglesia y una denuncia contra la intensión
de la jerarquía eclesiástica de llamar a un exterminio de sus enemigos
políticos. Dijeron: el concejo de Bello, por ley es el único autorizado para
realizar censos en el territorio del municipio. El llamado “Censo Parroquial”
no se limita a las preguntas sobre la Santa Misa, la Comunión, la Confirmación,
el Bautismo y la militancia religiosa, sino que invade campos vedados a las
mismas autoridades del Estado […] las preguntas se refieren, […] a las ideas
políticas de los censados, a su militancia en organizaciones sindicales y, […]
sus íntimas costumbres”24; inaceptable porque Bello tiene los más
combativos dirigentes sindicales de la clase obrera antioqueña.
Bello es una ciudad
obrera que aún no ha despertado, pero que sigue produciendo líderes de los
trabajadores. El “Censo Parroquial” busca señalar “a esos combativos
representantes de la clase obrera que no siempre se han plegado a los intereses
defendidos por algunos clérigos […] y en cambio han sido capaces de enfrentarse
a las iras de los púlpitos”25. Ejemplo, Abel Álvarez, conservador,
presidente del sindicato de Tejicondor y recientemente elegido vicepresidente
de la Federación de Trabajadores de Antioquia (FEDETA) por la X Conferencia
Departamental del Trabajo; Alberto Gómez, presidente del sindicato de
Fabricato, a quien la empresa lo señaló de comunista, es también el presidente
de la Unión de Trabajadores de Antioquia (UTRAN) y Ocaris Arango, presidente
del sindicato de Pepalfa que dirige más de mil obreros.
No nos oponemos a la
religión ni a la iglesia católica, solo estamos en contra de utilizar el
derecho a la libertad de cultos para violar la ley meterse en las ideas
políticas de la gente; “Así, por ejemplo a ciudadanos afiliados a nuestro
Movimiento Revolucionario Liberal, se les mantiene en un estado de constante
zozobra por parte de vecinos que opinan que su militancia en el M.R.L. es
contraria a la religión”26. En revistas católicas se injuria y amenaza
a los militantes. Con el poder del púlpito se hostiga a muchos ciudadanos que
han tenido que abandonar sus amigos en los barrios. Luego de leída la
proposición, abandonaron la sesión del concejo los concejales conservadores y
laureanistas y debió terminarse la sesión por falta de cuórum.
El
28 de noviembre se hizo un diagnóstico de la situación de la sociedad bellanita,
presentado al concejo por la comisión encargada de estudiar la creación del
hospital municipal. En la comisión estuvieron José Abel Jiménez, el médico
Josué Upegui, Mario Ateortúa y Bernardo Muñoz; dijeron: Bello además de tener
los mismos problemas de los demás municipios de Antioquia con el “acueducto,
alcantarillado, recolección y eliminación de basuras, control de carnes y de
expendios de alimentos y bebidas, campañas especiales de salubridad como la
antirrábica, antituberculosa, antivenéreas, nutricional y de educación
sanitaria”27, servicios carentes o insuficientes y agudizados por el
crecimiento de la población urbana cercana a 80.000 personas, hacinadas, que se
triplican en nueve años; además Bello es un municipio “industrial, agitado,
dinámico, desasosegado, expuesto a todos los accidentes, epidemias y vicios
sociales que son comunes a toda ciudad de crecimiento y progreso rápidos cuando
no interviene la acción curativa y preventiva del estado…”28. El
Centro de salud actual solo es capaz de atender 15.000 personas y para que un
pueblo sea próspero y feliz, no puede ahorrar esfuerzos en salud y educación.
En
Bello se debe tener un cuerpo médico a la altura que lo exige la Organización
Mundial de la Salud (OMS), para impulsar programas de vacunación masiva,
educación sanitaria, saneamiento ambiental y programas antiparasitarios. Elevar
el nivel económico de la población para que pueda tener educación elemental,
técnica y académica.
El
médico Josué Upegui terminó el informe con el siguiente estado de cosas de
Bello: el hospital San Vicente de Medellín atendió en el año 1959 solo 30
personas de Bello, “tampoco se puede contar con la clínica Fabricato ni con el
Instituto de los Seguros Sociales pues dichas entidades solo atienden a un
número de ciudadanos no mayor a 13.600. El resto de la población,
aproximadamente 66.000 tienen que atenerse a sus recursos o a los servicios del
médico oficial y como se desprende, muchos quedan condenados a morir por falta
de asistencia médica”29. Esta acta tiene dos datos: El edificio
donde funciona la Secretaría de Higiene o el centro de salud, la nación lo cede
al municipio para que allí se monte el Hospital Municipal y se declara
monumento nacional la capilla donde fue bautizado Marco Fidel Suárez. Por el
acuerdo 18 del 30 de noviembre de 1960 se creó el Hospital Municipal30.
Los
habitantes de Bello en los años sesenta tuvieron la posibilidad de apreciar
todos los días una muestra del cine hecho en Hollywood y en México. Lo hacía el
cineasta Enoc Roldán quien lo proyectaba en espacios públicos. Muchas veces
sobre muros blanqueados o sobre una pantalla instalada en el capó de su jeep.
Enoc le pidió al concejo de Bello un auxilio para realizar una película. El
concejal Eduardo Velásquez G. se puso en contra y “se refirió a la exuberante
ganancia que está obteniendo el peticionario con la producción de sus
películas, pues de la representación de una sola de ellas obtuvo seis mil pesos
de ganancia líquida…”31. Por eso el auxilio fue negado.
Vida de acción comunal
El organismo de base
popular, traído desde la primera parte del siglo veinte, los “centros cívicos”,
continúo en la década de los sesenta, pero comenzó a darle vía a las Acciones
Comunales. Bello fue el protagonista en una edición del periódico Medellín
Cívico. Las crónicas e informes en este periódico permiten construir semblanzas
e imágenes sobre la vida social de Bello en la década: Se caracteriza la
población por estar “a la vanguardia del progreso en Antioquia”. Se registra
una Coordinadora de Acción Comunal de Bello sobre la que rinden informe Raúl
Mendoza Villa promotor de las A. C., Ocaris Arango Restrepo presidente de la
coordinadora y Elvia de Isaza secretaria. Estos directivos dicen que por “el
sistema de Acción Comunal” se han ejecutado obras de trascendencia para el
bienestar de la comunidad.
La coordinadora se
reestructuró el 19 de febrero de 1967 y desde ese día se registran las
siguientes obras: 1. Reforma de los estatutos de la Coordinadora para darle
“mayor movilidad y mejor servicio para las demás Juntas Comunales de Bello”32.
2. Canalización a través de la Coordinadora de los recursos financieros de
ayuda del municipio. 3. Aumento de diez a veinte pesos mensuales la cuota de
las Juntas afiliadas que permitió el trabajo de ocho horas de la secretaria de
la Coordinadora. 4. Visitas al territorio de cada Junta barrial los domingos
para “oír sus quejas y remediar sus males”33. 5. Organización de un
ciclo de formación sobre las Acciones Comunales por dos meses, sábados y
domingos; el siclo lo recibieron “212 líderes que serán seguramente los futuros
dirigentes de las diversas juntas“34 de Bello. Ayudaron a realizar
el ciclo las empresas “Frabricato, Empresas Públicas de Medellín, Arquidiócesis
de Medellín, Corporación Cívico-comunal del valle de Aburrá, INDESCO,
Corporación Financiera Nacional, Oficina Regional de Acción Comunal,
Administración Pública de Bello y muchísimas otras”35.
El ciclo fue hecho
para generar conciencia en las comunidades de la responsabilidad sobre sí
mismas de su propia solidaridad. Además la coordinadora ha tramitado
personerías jurídicas, ha extendido “la noble causa de la Acción Comunal [ha
hecho] tomar conciencia de lo que es la Metodología y Filosofía de la Acción
Comunal en todos los niveles […] local, municipal, departamental y nacional”36.
El protagonismo e importancia social de las Acciones Comunales estuvo en el
papel jugado en el desarrollo de los servicios básicos. Por el método de aporte
del trabajo comunitario se construyeron los acueductos, alcantarillados,
caminos y escuelas de los barrios Fontidueño, Playa Rica, El Paraíso, San
Martín, San Gabriel, Pacelly, La Primavera, El Salado, La Gabriela, El Cairo,
Acevedo y Tierra Adentro. Los directivos consultados informaron que hasta el mes
de octubre de 1967, “nuestras obras comunales […] sobrepasan […] los 3
millones, 500 mil pesos…”37.
Luego de presentar
el protagonismo de la Acción Comunal en la construcción de acueductos, el
periódico editorializa sobre el pésimo servicio de agua potable que padece
Bello a pesar de ser un “centro industrial, cultural y comercial” de
importancia nacional. “…sus gentes se mueren de sed y viven en permanente
peligro de contraer endemias…”38 Y dice el editorialista que se
padece la falta de agua potable por la ruptura de la administración del
municipio con la empresa experta en acueductos “Acuantioquia”. Y si no hay
acuerdo, que se contrate con Empresas Públicas de Medellín, pues esta ya viene
prestando con eficiencia el servicio de luz. Esta será una de las tareas que
asuma el nuevo alcalde Eladio Osorio Marín, abogado de la Universidad de
Medellín. Hombre de confianza del gobierno departamental y con amplia
experiencia administrativa en varias empresas antioqueñas39.
Dinámica cultural
Para
el profesor Alfredo Atehortúa a mediados de los años sesenta se inició en Bello
un segundo periodo en la dinámica cultural, contextualizado en el influjo de la
intelectualidad y la izquierda latinoamericana o nacional y el debut de las
ciencias sociales con las facultades de sociología; el debate crítico sobre el
marxismo y acontecimientos sociales como el Mayo francés de 1968, “…el Concilio
Vaticano II, el surgimiento de la izquierda armada, la ruptura chino soviética,
la guerra de Vietnam, el hipismo, el Rock and Roll, la teoría de la
liberación…”40 Llegaron al liceo Fernando Vélez la Educación popular
que impulsaba un papel para el arte y cultura, la conformación de comités
estudiantiles orientados por organizaciones juveniles de izquierda, “igualmente
la conformación de grupos artísticos con una fuerte vocación revolucionaria, y
para quienes el arte debí cumplir una función liberadora”41. A la
par se crea la “casa de la cultura de Bello” impulsada desde la casa de la
pintora Lola Vélez, que tomó el matiz de un movimiento cultural. Varias
“actividades artísticas y culturales” se destacan en este segundo periodo
ubicadas en el los años sesenta, entre ellas la creación del Secretariado de
Fabricato para “capacitar a los trabajadores y a la comunidad en general en
artes y oficios como música, danza, pintura, cerámica, plomería, electricidad…”42
El Secretariado se transforma en 1970 en la Corporación Fabricato para el
Desarrollo Social.
El periódico que se
viene citando, Medellín Cívico, registra las funciones de la oficina de
valorización, acomodada por norma nacional desde 1966 a financiar obras
públicas con dineros de los beneficiados. La valorización en Bello la manejó
desde el año sesenta y cuatro el ingeniero egresado de la Escuela de Minas
Humberto White Arango, al mismo tiempo que las Obras Públicas. White informa al
periódico de las carencias del municipio: hay una fuente (bocatoma) de agua en
la quebrada El Hato, que capta 220 litros por segundo para surtir 76 mil
personas; pero no alcanza a cubrir los 93.207 habitantes que contó el censo de
1964. El acueducto no tiene medidores de consumo. Un estudio de la firma
INTEGRAL43 determinó que el municipio de Bello necesitaba 23
kilómetros de tubería de seis pulgadas (6”) a un costo de $5.000.000, para
atender 220 mil habitantes, población a la que el municipio llegará muy pronto.
No hay tanques ni plantas de tratamiento en funcionamiento.
La Junta de
valorización estaba presidida por Gabriela Uribe de Benjumea; vicepresidente
Gilberto Álvarez. Principales: Pablo Marín, Augusto Pérez, Gilberto Álvarez,
Francisco Cuartas, Rubén Álvarez. Suplentes: Jaime Arango Rojas, Alberto Uribe
Bolívar, Hernando Pulgarín, Joaquín Higuita y Guillermo Patiño. Esta Junta en
acuerdo con el director Humberto White Arango, tuvieron un “presupuesto para la
vigencia de 1.968 […] de 4 millones 75 mil pesos”44 para realizar
obras ya diseñadas como la “remodelación de la zona norte de la ciudad […] 162
mil metros cuadrados [y] pavimentación, cambio de redes de acueducto y zonas verdes…”45
Amplio el registro
del evento cultural más importante de la ciudad de Bello llamado Semana
Cervantina, Suarista y del Bibliotecario en el 23 de abril de 1968. El director
de Extensión Cultural Juan Roca Lemus (Rubayata)46, dice el reporte,
“pronunció su oración”; en la reproducción se lee una laudatoria retórica sobre
Marco Fidel Suárez y su madre Rosalía. Saca a relucir una cita de los Sueños de
Luciano Pulgar “…podemos decir que el pensamiento es el alma, la palabra es el
hombre, y la lengua es la patria”47, termina la oración pidiendo un
minuto de silencio por Luis López de Mesa.
El protagonismo de
Bello en el periódico Medellín Cívico, se ajusta resaltando el trabajo de algunos
personajes funcionarios públicos como Lázaro Ortega jefe del almacén, José Abel
Jiménez Zapata tesorero municipal, Rafael Castaño Franco personero municipal y
Juan Roca Lemus director de Extensión Cultural. De Lázaro Ortega Cifuentes,
dice48 que hace quince años trabaja con la municipalidad. Ha pasado
por los cargos de inspector de policía y almacenista; a esta dependencia la ha
tecnificado. Del tesorero José Abel Jiménez Zapata dice49 haber
puesto un nuevo clima en esa entidad como economista; la oficina será dotada de
máquinas sumadoras, calculadoras y de escribir para llevar una contabilidad
moderna en manos de un contador juramentado quien será contratado; todo tendiente
a un verdadero control, porque “…un 30 por ciento de las [empresas y negocios]
que existen en la población no pagan [impuestos hace tiempos] y otras nunca lo
han hecho […] pero ya llegará la hora de un verdadero control”50. El
periódico el Colombiano en abril de 1967, registró el embargo impuesto por la
tesorería de Bello al Colegio La Salle por no pago impuestos. El rector hermano
Carlos Enrique Gil y el párroco del barrio Santana Argiro Ochoa llamaron a los
exalumnos del colegio a conformar una organización para presionar a la administración
por una exención: “después de hacer varias solicitudes de exención, que sería
lo más lógico…”51.
De Rafael Castaño Franco
personero municipal, dice: “ducho en cuestiones administrativas”, ha sido
secretario del Concejo municipal, director de la Biblioteca Marco Fidel Suárez;
como personero “…está en contacto frecuente con todos los habitantes […] por
medio de las Juntas de Acción Comunal y de los vecindarios…”52 que
ven en él medidas progresistas.
De Juan Roca Lemus
llamado (Rubayata), dice haber llevado grandiosas obras en Extensión Cultural.
Él es periodista, ensayista e intelectual. Aplaudido por la Cámara de
Representantes por la obra realizada en Bello el 23 de abril de 1968 en honor
de M. F. S. y por “la tarea cultural […] conferencias de connotados […]
intelectuales, recitales de universitarios, escenificaciones teatrales de poética
negra, actuación de la Banda del Conservatorio de la Universidad de Antioquia,
de las masas corales, la estudiantina y danzas folclóricas de la gobernación
del departamento…”53. Luego el redactor de la nota destaca y
describe la dependencia donde funciona extensión cultural, el edificio de la
biblioteca M.F.S. Tiene hemeroteca y discoteca. Salón de lectura y de actos
culturales. Sala de correspondencia con embajadas, consulados y otras
bibliotecas del país y del exterior. Tiene gran concurrencia de estudiantes y
“diversas clases sociales”, una secretaria general Dolly López de Mesa de
Jiménez, Lucila Higuita Ramírez bibliotecaria y Estela Ramírez Montoya encargada
del cuidado de la Choza.
La ciudad presentó para los redactores de Medellín Cívico, un ámbito
cultural regido por el ejemplo de semilla de varios “…varones ilustres […] don
Marco Fidel Suárez, quien llegara a la Presidencia de Colombia. El Dr. Fernando
Vélez B. jurisconsulto e internacionalista […] su hermano, don Lucrecio, quien
firmaba con el seudónimo de Gaspar Chaverra, literato y filántropo, fundador de
una esclarecida familia [en Medellín]. El doctor Luis Arango A. galeno de
exquisita sensibilidad social […] los presbíteros doctores Félix Mejía P. y
Rogelio Arango C.”54
Además para el desarrollo cultural, dos centros oficiales de educación
primaria, masculino y femenino en el centro y treinta escuelas primarias en los
barrios y zona rural. Cinco planteles de bachillerato; tres eclesiásticos (Colegio
La Salle, Colegio femenino La Presentación, Instituto Parroquial), uno oficial
(Liceo Fernando Vélez) y otro privado laico (El Instituto de bachillerato
Roberto Jaramillo). Además de la actividad cultural irradiada desde la Biblioteca
M.F.S. y Extensión Cultural, están los movimientos
culturales llamados “RECUBE, o sea Renovación Cultural Bellanita. Y el
Centro ASUBE, o sea Asociación de Universitarios de Bello”55. Otro aspecto
cultural de Bello es, dice Medellín Cívico, la transformación del llamado
“presidio infantil”, en una “obra admirable, de pujante desarrollo, una obra en
grande de tipo sicológico y sociológico, hoy en manos de los RR. PP. Capuchinos
Terciarios”56 y convertido en una verdadera Casa Correccional y
Escuela de Trabajo. Completa los “Diversos Ordenes de la Vida […] el sanatorio
Mental de Bello […] ajustado a la técnica de lo misional en lo psiquiátrico [y]
la dirección de Aseo Municipal [dirigido por] don Jaime López Gómez”57
que arregla los parques y limpia la ciudad para presentarla al turismo nacional
y extranjero.
Y del tren burocrático “La administración departamental [ha nombrado]
para el municipio de Bello a funcionarios dinámicos y eficaces”: Eladio Osorio
Marín, alcalde; Javier Pulgarín Vanegas, secretario de gobierno; José Abel
Jiménez, tesorero; Rafael Castaño Franco, personero; Humberto White Arango,
jefe de valorización; Juan Roca Lemos, jefe de extensión cultural; Fabiola
Monsalve, jefe de personal; y Aristóbulo Cardona Franco, registrador municipal
del estado civil58. El Concejo entrante y saliente en noviembre de
1968: terminaron periodo: Presidente Jaime Arango Rojas. Principales: Germán
Arango, Lucía González de Bernal, Alberto Gómez Villa, Pablo Baena Berrío,
Eleazar Agudelo A., Eleazar Orozco Quinceno, Enoc Roldán R., Leonardo Velásquez
O., Ester Múnera de P., Augusto Pérez A.59
Y entraron los once concejales electos el 17 de marzo de 1968: Jesús H.
Ospina Arango, Eleazar Orozco Quinceno, Marco Tulio Ruiz V., Jorge Uribe
Velásquez, Margarita Correa de M., Jairo Duque Velásquez, Jaime Arango Rojas,
Armando Estrada Villa, Pablo Baena Berrío, Pablo Zapata V., Enrique Viana A., Nazareno Acevedo García60.
Bello
en 1968, según proyección del censo del año 64 se calculó la población en
120.830 habitantes. El presupuesto fue de $9.000.000. Tuvo cuatro inspecciones
de policía, diez parroquias, cuatro bancos, tres factorías de Fabricato y la
fábrica Pantex; además de los talleres de los Ferrocarriles Nacionales y la
centralización del acopio del café producido en Colombia en los “silos de la
Federación Nacional de Caferteros”61
El mundo y lo local
El populoso
municipio tuvo en su atmosfera cultural y política muchas de las expresiones
que se dieron a nivel nacional e internacional. Hubo ambiente festivo por el
Frente Nacional. Hubo expresiones del hipismo, contra guerra de Vietnam, contra
moral burguesa, dentro de la aparición de subculturas. La alianza para el
progreso de John FitzGerald Kennedy para enfrentar Propaganda de la revolución
cubana, se expresó en los programas del Hospital Municipal con la distribución
de ayudas alimentarias. La guerra fría entró en las conversaciones de jóvenes y
viejos para tomar partido por la superioridad militar de gringos o rusos. El
fenómeno guerrillero, surgimiento de las FARC, ELN, el EPL entraron en los
colegios públicos en términos de inspirar sectores del movimiento estudiantil
para debatir ideas marxistas, del liberalismo revolucionario del MRL o la ANAPO
y el fenómeno agrario - campesino de la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios
Campesinos). Los años sesenta fueron una década de protesta y modernización del
Estado con los llamados institutos descentralizados de Lleras Restrepo62.
La protesta social tuvo poderoso impulso por la de muerte de Camilo Torres 1966
y la del Che en 1967 y le dio peso al prestigio de la lucha armada, todo dentro
de mundo teórico que sustituía la investigación empírica de las condiciones
reales de la población fundamentalmente conservadora.
Guillermo Aguirre González
Febrero de 2022
Notas
1. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta Secreta No. 2. Enero 22 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 4
2. A.H.B.
Concejo de Bello. Acta No. 5. Febrero 8 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 25
3. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 6. Mayo 24 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 28
4. Ídem. Folio 29
5. A.H.B.
Concejo de Bello. Acta No. 7. Junio 7 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 37
6. Ídem. Folio 29
7. Ídem. Folio 30
8. Ídem. Folio 31
9. Ídem. Folio 32.
10.
A.H.B. Concejo de Bello. Acta Secreta No. 1. Mayo 27 de 1959. Libro 9 Caja
No.13. Folio 34
11. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 9. Junio 10 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 42
12. A.H.B. Concejo de
Bello. ACTA DE JUNTA PREPARATORIA DEL CONCEJO. Libro 9 Caja No.13. Folio 45
13.
A.H.B. Concejo de Bello. Acta No. 1. Noviembre 7 de 1960. Libro 9 Caja No.13.
Folio 47
14. Ídem. Folio 48
15. Ídem. Folio 49
16.
A.H.B. Concejo de Bello. Acta No. 2. Noviembre 9 de 1960. Libro 9 Caja No.13.
Folio 51.
17. Ídem. Folio 51
18. 19. Ídem. Folio 53
20. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 5. Noviembre 16 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 64
21. Ídem. Folio 64
22. Ídem. Folio 66
23. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 7. Noviembre 21 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 84
24. Ídem. Folio 89
25. 26. Ídem. Folio
90
27. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 10. Noviembre 28 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 108
28. Ídem. Folio 108
29. Ídem. Folio 110
30.
A.H.B. Concejo de Bello. Acta No. 11. Noviembre 30 de 1960. Libro 9 Caja No.13.
Folio 117.
31. A.H.B. Concejo de
Bello. Acta No. 12. Diciembre 2 de 1960. Libro 9 Caja No.13. Folio 120
32. Medellín Cívico,
vocero de los 200 centros cívicos comunales de Medellín, en su número 155 del
29 de abril de 1968. Pág. 3.
33. Ídem. Pág. 3
34. 35. 36. Ídem. Pág.
13
37. Ídem. Pág. 14.
38. Editorial.
“Acuantioquia” y el Municipio de Bello. En Medellín Cívico. Pág. 4.
39. Ídem. Pág. 7.
40. Atehortúa Castro,
Luis Alfredo. El movimiento cultural del municipio de Bello: una experiencia de
ciudadanía 1989-1998. Trabajo Grado Maestría Ciencia Política Universidad de
Antioquia. Medellín 2001. Pág. 33
41. Ídem Pág. 33
42. Ídem Pág. 34
43. Bello. Superávit
en Valorización, por la organización de su Director. En Medellín Cívico. Pág. 5
44. Ídem. Pág. 5
45. Ídem. Pág. 5
46. Suárez, Cervantes
Shakespeare, el Día del Idioma, a través de Juan Roca Lemus. Emocionado
Homenaje Público a Luis López de Mesa. En Medellín Cívico. Pág. 8
47. Ídem. Pág. 8
48.
Lázaro Ortega C. En Medellín Cívico. Pág. 5
49. La Tesorería
Municipal de Bello entra a una reorganización bien tecnificada. En Medellín
Cívico. Pág. 9
50. Ídem. Pág. 10
51. Los exalumnos
lasallistas se organizan en el municipio. En El Colombiano. Medellín 23 de
abril de 1967.
52. Rafael Franco
Castaño. En Medellín Cívico. Pág. 10
53. Grandiosa es la
obra desarrollada por la Extensión Cultural de Bello. En Medellín Cívico. Pág.
11
54. Como ha tomado propulsión el municipio de Bello en diversos órdenes
de vida. En Medellín Cívico. Pág. 3 y 14. Para corregir los jóvenes díscolos.
55.
56. 57. Ídem. Pág. 14
58. Quienes rigen los
destinos de la ciudad de Bello. En Medellín Cívico. Pág. 14
59. Conformación del Concejo
que termina labores. En Medellín Cívico. Pág. 16
60. Como quedó integrado el Concejo municipal de Bello. En Medellín
Cívico. Pág. 16
61.
Bello está a la vanguardia. En Medellín Cívico. Pág. 14
62. Álvaro Camacho.
Los años sesenta: una memoria personal. En Revista de Estudios Sociales No. 33.
UniAndes Bogotá. 2009
Imagen. Composición
con fotos tomadas de Fotos antiguas de Bello.